Entrevistamos a beneficiarios del Programa de Apoyo a Empresas Agroalimentarias de la Fundación Juana de Vega para saber qué les aportó su participación, por qué lo recomiendan y en qué fase se encuentra ahora su proyecto. En esta ocasión, hablamos con Matilde y Natalia Mondelo sobre su iniciativa Casa do Aceite, un proyecto vinculado a la empresa Aceiroga que busca poner en valor la cultura oleícola de Quiroga a través de una propuesta integral de turismo rural.

Para empezar, explicadnos en qué consiste vuestro proyecto.
Nuestro proyecto nace con la voluntad de poner en valor la tradición oleícola de Quiroga y convertirla en una experiencia ligada al rural. Llevamos años trabajando en la recuperación y producción de aceite de oliva virgen extra a partir de nuestras variedades autóctonas, principalmente Mansa y Brava, y queremos dar un paso más creando un proyecto integral de oleoturismo.
La iniciativa combina la producción de AOVE con la divulgación de la cultura del aceite, la gastronomía y el turismo rural de calidad. El proyecto contempla un espacio de interpretación dedicado a la historia y a la tradición del aceite de Quiroga, incluyendo la rehabilitación de un molino romano, actividades y experiencias en torno al olivar y al AOVE, como catas, maridajes y showcooking, así como un lugar para eventos, como bodas, reuniones de empresas, retiros de yoga, etc., y una propuesta de alojamiento integrada en el paisaje.
Queremos que quien nos visite no venga simplemente a conocer un producto, sino a descubrir su origen: los olivos, las variedades autóctonas, las personas, la historia y un paisaje excepcional como son la Ribeira Sacra y el Geoparque Montañas do Courel.
Participasteis en la XIII edición del Programa de Apoyo a Empresas Agroalimentarias de la Fundación Juana de Vega, en la modalidad de Emprendimiento. ¿Qué os aportó el programa?
El Programa nos ayudó, sobre todo, a transformar una idea en la que llevábamos tiempo trabajando en un proyecto empresarial mucho más estructurado.
Nos permitió analizar con mayor profundidad el modelo de negocio, definir la propuesta de valor, identificar a nuestros clientes potenciales y trabajar aspectos fundamentales como la viabilidad económica, la comercialización, el posicionamiento y la comunicación.
Pero también nos aportó algo muy importante: una visión externa y profesional. Cuando estás muy involucrado en un proyecto, es fácil centrarse en la idea y en el producto. El programa te anima a hacerte preguntas, contrastar decisiones y analizar el proyecto desde el punto de vista empresarial y del cliente.
¿Cuáles son los aspectos que más valoráis del programa?
Valoramos especialmente el carácter práctico del programa y la combinación entre formación y asesoramiento personalizado.
No se trata solo de recibir formación, sino de aplicar todo lo aprendido directamente a tu propio proyecto. El acompañamiento de los profesionales y tutores te permite detectar fortalezas y debilidades, cuestionar determinadas decisiones y avanzar con una visión mucho más clara.
También fue muy enriquecedor compartir el programa con otros emprendedores del sector agroalimentario y rural. Conocer otros proyectos, intercambiar experiencias y comprobar que muchos de los retos son comunes, así como generar una red de contactos y aprendizaje que continúa más allá del propio programa.
Además, conseguisteis un accésit gracias al cual estáis recibiendo 15 horas de asesoramiento adicionales para desarrollar vuestro proyecto. ¿Cómo estáis aprovechando este premio?
Para nosotros, el accésit fue, además de un reconocimiento que nos hizo mucha ilusión, una oportunidad para seguir profundizando en aspectos clave del proyecto, y también un orgullo para nuestro padre, que no soltaba el premio.
Estamos aprovechando estas horas adicionales de asesoramiento para trabajar en decisiones muy concretas de la siguiente fase: afinar el modelo económico y financiero y analizar la rentabilidad de las distintas líneas de negocio. También estamos trabajando en la imagen de marca, en la página web e integrando todo el nuevo proyecto con Aceiroga, nuestra empresa de elaboración de AOVE.
En este momento, en el que estamos pasando de la planificación a la ejecución, contar con una visión externa especializada nos ayuda especialmente a priorizar inversiones y tomar decisiones con una base más sólida.
¿Por qué recomendáis el Programa?
Recomendaríamos el Programa a cualquier persona que tenga una idea o un proyecto vinculado al sector agroalimentario o al medio rural y quiera convertirlo en una empresa viable y con futuro.
Su principal valor es que te ayuda a ordenar las ideas, cuestionar lo que sea necesario y construir un modelo de negocio más sólido. Además, permite acceder a profesionales especializados y a una metodología muy orientada a la realidad empresarial.
Y hay otro aspecto que para nosotros es especialmente importante: el programa entiende que en el medio rural existen oportunidades empresariales de enorme valor cuando somos capaces de combinar tradición e innovación.
¿En qué momento se encuentra vuestro proyecto? ¿Cuáles son los próximos pasos que tenéis previstos?
Nos encontramos en un momento muy ilusionante, porque el proyecto está entrando en una fase cada vez más próxima a su materialización. En estos momentos estamos cerrando con los arquitectos el proyecto de ejecución, la licencia con el Ayuntamiento, los presupuestos con las constructoras y con el resto de los proveedores.
La parte más difícil fue conseguir las parcelas, que eran muchas y muy pequeñas, hasta llegar a reunir unos 7.000m². Como en toda Galicia, los minifundios no están inscritos en el Registro de la Propiedad y llegar a ese punto fue largo y complejo, pero los vecinos y propietarios ayudaron a llevarlo a cabo y estamos muy agradecidos.
Los próximos pasos son cerrar la financiación para poder empezar la construcción lo antes posible.
Nuestro objetivo final es crear en Quiroga un proyecto de referencia en torno a la cultura del aceite, capaz de atraer visitantes, generar actividad económica y contribuir a la conservación de un patrimonio agrícola y cultural único.
Queremos demostrar que detrás de una pequeña botella de aceite puede haber algo mucho más grande: un paisaje, una historia, una forma de vida y una oportunidad de futuro para el medio rural.
