Harmonía entre piedra y agua
La intervención en este espacio público de unos 5.000 m2 actualiza el paso del tiempo. Se integra y se funde gracias al soterramiento de instalaciones aéreas, al ocultamiento de contenedores, a la renovación del mobiliario y a una iluminación acorde con el entorno patrimonial. Esto, combinado con la vegetación y con el agua, con los materiales seleccionados, naturales y locales (piedra, madera de pino de Galicia termotratada,…) crean una imagen nueva ensalzando su identidad.
Se liberó el muro que delimita el atrio de la iglesia, creando un foso rebajado que lo realza visualmente. La vegetación y los arbustos mejoran la visión desde y hacia las viviendas. Y además, se remarcaron los planos de acceso mediante adoquín.
El diseño hidrológico recoge las aguas en canales perimetrales abiertas, recuperando las tradicionales “levadas” para el riego comunitario. Por otra parte, el estanque permite a los vecinos regular manualmente la distribución del agua de las sus fincas.
Otro de los objetivos fue regenerar el ecosistema, activando la actividad ganadera y recuperando la biodiversidad del depósito de agua y del lavadero mediante una cubierta impluvio que recoge la lluvia.
El resultado es un renovado espacio público accesible y funcional para las personas, que combina tradición, naturaleza y vida diaria, mejorando la calidad y el bienestar de los vecinos.
Valoración del jurado
El jurado del Premio Juana de Vega de Intervenciones en el Paisaje. Categoría Espacios exteriores decidió otorgar una mención especial a esta intervención para reconocer el trabajo realizado en un espacio público singular localizado al lado de la iglesia parroquial, el elemento referente en cualquier parroquia de Galicia.
El proyecto analiza y recupera el uso del agua y soluciona la escorrentía, ofreciendo además zonas de descanso para los vecinos con mucha delicadeza.
