La Fundación Juana de Vega participa en un proyecto europeo sobre la sostenibilidad del suelo de viñedo y el aprovechamiento de residuos vitivinícolas

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Los 15 socios del proyecto Soil&WineResidues nos reunimos el 1 y 2 de julio en Santiago de Compostela, sede de los coordinadores, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Cofinanciado por la Unión Europea a través del Programa de Cooperación Territorial del Espacio Sudoeste Europeo (SUDOE), “Soil&WineResidues” cuenta con un presupuesto superior al millón y medio de euros, tiene una duración de tres años y su objetivo es abordar el deterioro de la salud y calidad de los suelos del sector vitivinícola de España, Portugal y las regiones francesas de Nueva Aquitania, Occitania y Auvernia.

Estas zonas engloban una región poseedora de la mayor superficie de viñedo de la Unión Europea, la mayor productora de vino del mundo. Sin embargo, su sector vitivinícola se enfrenta al deterioro de la salud/calidad de sus suelos, a la gestión inadecuada de los residuos lignocelulósicos generados (raspón, bagazo, hojas, ramas y frutos descartados) y a la dependencia e impacto de los agroquímicos sintéticos como pesticidas y fertilizantes. En este sentido, el proyecto busca avanzar hacia un modelo productivo basado en la economía circular. A través de la combinación de varios enfoques tecnológicos, se propone el aprovechamiento ecoeficiente in situ (sin desplazamiento a una planta de tratamiento) de los residuos lignocelulósicos generados en las viñas para mejorar la salud/calidad de sus suelos, desarrollar productos comerciales y obtener energía renovable”.

El equipo de investigación está formado por entidades de España, Portugal y Francia (Misión Biológica de Galicia - CSIC, Aeris, Bodegas Paco & Lola, Fundación Juana de Vega, Mancomunidade do Salnés, Association pour l'Environnement et la Sécurité en Aquitaine, Vinovalie, Comunidad Intermunicipal del Bajo Alentejo, Sociedad Agrícola de Monte Novo e Figueirinha y las universidades de Vigo, Santiago de Compostela, Autónoma de Barcelona, Clermont Auvergne, Aveiro y Lisboa). Los líderes de esta investigación aplicadas es el grupo Bioquímica y Calidad de Suelos de la Misión Biológica de Galicia - CSIC, que centra su labor desde hace décadas en el estudio de la calidad del suelo y de los efectos que tienen sobre ella los procesos de degradación y las prácticas de conservación y recuperación. Cabe destacar su experiencia de más de 40 años en la valorización y aprovechamiento de diversos residuos orgánicos con la finalidad de aumentar la producción vegetal y/o restaurar áreas degradadas (contaminación, incendios forestales).

El proyecto cuenta con 15 socios beneficiarios y 92 asociados relacionados transversalmente con el sector vitivinícola de estos tres países, lo que permitirá tomar decisiones a escala territorial en los distintos viñedos con características similares, transferir y capitalizar los resultados a nivel transnacional mediante una gestión más holística de las viñas en la zona sudoeste europea, mejorar el desarrollo de las zonas rurales mediante el uso eficaz de los recursos y capacidades productivas de sus industrias, atrayendo así capital humano y aumentar tanto la competitividad como la resiliencia del sector vitivinícola frente al cambio climático y futuras crisis.

“Sólo mediante iniciativas de este tipo, que implican a los principales actores del sector del vino, administraciones públicas, centros de investigación y educación, empresas tecnológicas, consumidores y sociedad en general, se puede alcanzar la implantación efectiva de modelos de economía circular y ecoeficiencia, que conlleven un manejo adecuado del suelo vitivinícola y la revalorización y aprovechamiento de los residuos lignocelulósicos generados en las viñas”, señalan desde la coordinación de Soil&WineResidues.

Fases de Soil&WineResidues
Los días 1 y 2 de julio se reuni por primera vez el consorcio en la sede de la MBG en el Centro de Supercomputación de Galicia (Santiago de Compostela) para el denominado “kick off meeting”, encuentro para gestionar la ejecución de la investigación.

El proyecto llevará a cabo durante sus tres años de ejecución dos actividades piloto interconectadas. Por una parte, se prevé el diseño, desarrollo y construcción de un prototipo de fermentador en estado sólido que permitirá obtener en pocos días y en las propias bodegas enmiendas con acción, por ejemplo, bioestimulante y/o biopesticida a partir de los residuos lignocelulósicos. El objetivo es disminuir el uso de insumos sintéticos tales como pesticidas y fertilizantes. Además, se estudiarán cómo estas enmiendas afectan a las propiedades del suelo y a los microorganismos que lo habitan. "Entender su efecto sobre el sistema edáfico será clave para desarrollar enmiendas adaptadas a cada tipo de suelo y proceder a la gestión sostenible y ecoeficiente de los suelos vitivinícolas”, explican desde el equipo de investigación.

Por otra parte, el proyecto contempla el fraccionamiento de los residuos lignocelulósicos vitivinícolas a través de procesos de biorefinación, el desarrollo de nuevos productos de alto valor añadido enfocados a la industria alimentaria, farmacéutica y cosmética, y la obtención biogás como energía renovable.

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