La avena negra autóctona impulsa la innovación gallega con la presentación de os primeiros prototipos cosméticos e alimentarios

Share

Hoy, durante todo el día, el consorcio del Grupo Operativo Avea Moura ha presentado los primeros resultados de esta investigación aplicada durante una jornada de transferencia muy concurrida en Granxa Maruxa, Monterroso (Lugo). Además de los socios y colaboradores, entre los asistentes había empresas del sector interesadas en descubrir el potencial de “un cereal milenario que nació en Galicia, conquistó Europa y ahora regresa para reivindicar su lugar en el futuro de la agricultura sostenible de Galicia”, explicó Bernardo Ordás López, científico titular del Grupo de Adaptación y Sostenibilidad de Cultivos de la Misión Biológica de Galicia y coordinador del Grupo Operativo Avea Moura.

“La avena negra gallega destaca por su resistencia, por sus beneficios para la salud y por su potencial en la creación de productos innovadores. Alta cocina, panadería y cosmética se han unido en esta jornada para recuperar esta joya olvidada de nuestro campo y abrir nuevas vías de desarrollo rural. Hoy, este es un espacio para compartir conocimiento, inspiración y nuevas oportunidades entre profesionales y amantes del sector”, continuaba Ordás.

Junto a la Misión Biológica de Galicia (CSIC), los socios de este proyecto de I+D+i aplicado son la Fundación Juana de Vega, la Cooperativa Muuhlloa y el restaurante Estrella Michelín Culler de Pau. Cuentan con la colaboración del Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo (CIAM) - AGACAL (Consellería de Medio Rural), del Instituto Ourensano de Desarrollo (INORDE), la Universidade da Coruña y de Panadería Dacunha.

Desde sus inicios en septiembre de 2023, el Grupo Operativo Avea Moura, dedicado a la recuperación y valorización de la avena negra gallega (Avena strigosa), ha logrado importantes avances en la creación de nuevos productos alimentarios y cosméticos a partir de esta variedad autóctona, destacando su potencial funcional y su valor añadido para el sector agroalimentario y la salud. De hecho, de entre todos los cereales, la avena negra es la que presenta un mayor porcentaje de compuestos funcionales.

En los últimos dos años, se han realizado 6 ensayos agronómicos de 6 variedades tradicionales (Erbo, Estrada, Meis, Padornelo, Pastoriza y Xoio) en campos de las provincias de A Coruña, Ourense y Pontevedra, confirmando que la avena negra es un cultivo rústico y perfectamente adaptado a las condiciones de Galicia. Además, los análisis químicos del grano encargados a la Universidade de Santiago de Compostela han confirmado la presencia de compuestos de alto valor como las avenantramidas o el ácido azelaico. Este año, se ampliarán los análisis a los prototipos alimentarios y cosméticos que hoy se han podido ver, probar y degustar en Monterroso.

Tres prototipos
En el ámbito gastronómico, el restaurante Culler de Pau ha desarrollado y testeado diversas preparaciones innovadoras con base avena negra como una bebida fermentada, un “Garum”, y una salsa tradicional gallega tipo “allada” (ajada). “Estas creaciones demuestran la versatilidad y riqueza organoléptica de la A. Strigosa”, transmitían desde el restaurante. El chef Javier Olleros también avanzaba que ya han implementado alguno de estos platos con avena negra en su menú y en los próximos meses seguirán experimentando y desarrollando nuevos productos tipo Kvass (bebida fermentada tradicional de Europa del Este) o una gama de Sakes.

Por su parte, la cooperativa cosmética Muuhlloa ha formulado un prototipo de crema facial para pieles sensibles con rosácea y un hidratante vaginal, ambos en fase de testeado y mejora, abriendo nuevas posibilidades en cosmética natural basada en ingredientes locales y sostenibles. "Hemos seleccionado las variedades más ricas en bioactivos para desarrollar estos dos cosméticos ecológicos a los que sumamos ingredientes producidos en Granxa Maruxa y Milhulloa", explicaron las socias de la cooperativa.

Por último, Panadería Dacunha ha constatado que la incorporación de un 20-30% de avena negra en la mezcla panificable permite obtener panes óptimos, con sabor y corteza diferenciados, además de un perfil nutricional interesante. Las pruebas han confirmado también la singularidad de las variedades gallegas frente a las comerciales, en formatos que van desde hogazas hasta barras o tamaños especiales. “La avena negra gallega ha demostrado su potencial panadero en estas pruebas de panificación”, valoró Roberto López, director de fábrica en Dacunha.

La importancia del I+D+i: de forraje a cereal multifuncional
La avena es el quinto cereal en importancia mundial para alimentación humana. Actualmente, de las tres principales especies cultivadas, la variedad autóctona A strigosa fue muy importante en Galicia para alimentación animal hasta los años 80 del s. XX, sufriendo después una importante regresión asociada al abandono del campo.

Desde hace unos años, el cultivo nacional ha ido aumentado debido a sus ventajas para el medio ambiente y la salud humana, aunque su potencial estaba, hasta ahora, infrautilizado y no había sido estudiado en detalle para buscar nuevos usos que pudiesen proporcionarle mayor valor económico. Este “nicho” ha sido identificado por el consorcio del Grupo Operativo Avea Moura y en él seguirá investigando hasta septiembre de 2026, fecha en la que se presentarán los productos cosméticos y alimentarios definitivos. En este sentido, Alfonso Ribas, director de Innovación e Investigación de la Fundación Juana de Vega, subraya que “los Grupos Operativos de la EIP-AGRI nos proporcionan el marco de cooperación, financiación y evaluación que hace posible transformar conocimiento en prototipos y, después, en soluciones de mercado con impacto en el medio rural”.

El potencial olvidado de los cereales autóctonos
Varias son las ventajas de producción de la Avena strigosa. Debido a su gran rusticidad presenta una gran tolerancia a la sequía, necesita menor aporte de insumos (agua, fertilizantes y fitosanitarios) y hay un menor riesgo de pérdida de la cosecha debido a estrés biótico o abiótico.

Frente a otros cultivos, es más resistente al cambio climático, adecuándose a las exigencias de sostenibilidad de la Unión Europea. También le afectan menos las deficiencias en el manejo agronómico y, aunque el suelo sea pobre y ácido tampoco supone una limitación para su crecimiento al tiempo que respecta la biodiversidad de los ecosistemas en donde crece. Aunque su rendimiento es menor que otras variedades, como apuntí Bernardo Ordás, “esto es algo que también se puede estudiar y mejorar”.