Testamento

Creyendo próxima la hora de su muerte, Doña Juana de Vega legaliza su testamento el treinta y uno de mayo de 1869.

En él, además de dejar casi todos sus bienes para la creación de esta Fundación, hay cláusulas muy interesantes, que son, a la vez, representativas de su sentir, demostrado a lo largo de su vida.

Destacan especialmente las relativas a:

  • El tipo de entierro que desea para ella.
  • La inscripción de la lápida de su nicho.
  • El traslado de los restos mortales de su marido a Navarra.
  • Diversos legados a la Diputación de Navarra, a la ciudad de Zaragoza, al Congreso Nacional, a la ciudad de A Coruña y a la Biblioteca del Consulado de A Coruña.